Blend
La piedra fundacional.
El único blend de nuestra colección, que reúne la expresión de nuestros mejores viñedos de nuestra finca en Gualtallary.
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Harvest Report
2022 — Lorem ipsum dolor sit amet
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2018 — Una expresión de plenitud
La cosecha 2018 estuvo marcada por un ciclo cálido y una maduración particularmente favorable. Las temperaturas permitieron alcanzar una excelente madurez, mientras que las condiciones sanitarias de las uvas se mantuvieron excepcionales. Las lluvias hacia el final del ciclo retrasaron levemente la vendimia, permitiendo completar la maduración con precisión.
En el Valle de Uco, y especialmente en los sectores de mayor altitud, estas condiciones dieron lugar a uvas de gran intensidad y equilibrio. Gualtallary mostró una vez más su capacidad para combinar concentración con frescura, dando vinos profundos, estructurados y de gran definición aromática.
Fue una añada que confirmó algo que cada cosecha nos enseña de nuevo: un gran viñedo no se define por un único año, sino por su capacidad de expresarse con identidad a través de años diferentes.
2019 — Un nuevo capítulo
El 2019 fue un año particularmente favorable desde el punto de vista climático. Una primavera fresca y un verano que permitió una maduración pausada dieron lugar a uvas con una relación excepcional entre azúcar, acidez y polifenoles.
En nuestros viñedos de Gualtallary, la combinación de altura, amplitud térmica y condiciones secas favoreció una excelente sanidad y una maduración precisa. Las pequeñas bayas y los rendimientos moderados contribuyeron a una notable concentración, sin perder la frescura que caracteriza a los vinos de este lugar.
Sin embargo, para Bemberg Estate Wines, la cosecha 2019 será recordada por mucho más que la calidad de sus uvas. Fue nuestra primera vendimia en nuestra propia bodega: un momento que marcó el comienzo de una nueva etapa y puso en práctica años de trabajo, planificación y dedicación.
Por primera vez, todo aquello que habíamos imaginado comenzó a suceder en un mismo lugar. Enólogos, viticultores, ingenieros, arquitectos y cada una de las personas que hicieron posible este proyecto compartimos una vendimia que convirtió un sueño en una realidad.
2020 — El valor de adaptarse
La cosecha 2020 estuvo marcada por un clima de temperaturas elevadas durante el comienzo del verano, que descendieron hacia febrero. Las precipitaciones fueron más escasas que en el 2019.
En las zonas de clima frío y mayor altitud del Valle de Uco, las condiciones permitieron obtener uvas de gran concentración, textura y acidez natural. La velocidad de maduración hizo que la vendimia se adelantara considerablemente, obligando a tomar decisiones con precisión y rapidez.
Además, fue una cosecha atravesada por circunstancias extraordinarias. La llegada de la pandemia de COVID-19 durante el período de vendimia puso a prueba nuestra capacidad de adaptación y el compromiso de todo el equipo. Trabajamos bajo nuevas condiciones, extremando los cuidados y reorganizando cada etapa para poder llevar adelante la cosecha.
Fue, en definitiva, un año que nos recordó que hacer vino también significa saber adaptarse sin perder de vista aquello que permanece: el viñedo, el tiempo y la búsqueda de expresión de un lugar.
2021 — La precisión de cada parcela
La vendimia 2021 se caracterizó por un clima fresco y húmedo, con temperaturas más bajas de lo habitual durante enero y lluvias en febrero. Estas condiciones retrasaron la maduración y permitieron trabajar con mayor precisión cada momento de cosecha.
El resultado refleja una de las convicciones que más profundamente guían nuestro trabajo: un mismo viñedo puede contener múltiples expresiones. Conocerlas, respetarlas y saber integrarlas nos permite construir vinos que expresan Gualtallary desde una mirada cada vez más precisa.
36% Cabernet Sauvignon
10% Cabernet Franc
Notas de cata
Complejo y refinado, con vibrantes capas de cassis, fruta de Malbec con notas de violetas y el toque herbal del Cabernet Franc. Un núcleo marcado por el grafito aporta profundidad y fineza. Tenso, calcáreo y de estructura precisa, se despliega con elegancia y una persistencia notable.
Gualtallary
Valle de Uco, Mendoza
Gualtallary, destinado a adquirir renombre internacional por ser el sitio donde se crean los vinos argentinos de mayor frescura, se destaca también por producir Malbecs excepcionales para todo el mundo gracias a sus suelos antiguos, ricos en carbonato de calcio.
Finca El Tomillo, cuyo nombre se debe a la presencia de tomillo silvestre en el viñedo, se ubica a 1250 m s.n.m., en Gualtallary. Esta zona norte del Valle de Uco, Mendoza, se encuentra dentro de un cono aluvional formado por el Río Las Tunas, a 20 km desde la desembocadura del río en el valle.
Finca El Tomillo
Gualtallary, Mendoza
En Finca El Tomillo crecen las tres variedades que dan forma a Pionero: el Malbec, plantado en 1998 por selección masal; el Cabernet Sauvignon, en 2000; y el Cabernet Franc, en 2002. Las tres se conducen en espaldero, con hileras orientadas de norte a sur, cordón bilateral con poda corta y riego por goteo.
Perfil del suelo
«Un sitio destinado a ser la cuna de los mejores vinos de Argentina y de los mejores ejemplares de Malbec a nivel mundial.»
Estas parcelas se caracterizan por un suelo de 3 estratos: La primera capa se formó de sedimentos eólicos que fueron depositados en la zona debido a fuertes vientos, como el Zonda, provenientes de la cordillera de los Andes. Su profundidad varía de 20 a 150 cm y descansa sobre una segunda capa de origen aluvial, formada por piedras redondeadas trasladadas por el río Las Tunas. Entre estas dos capas, hay una interfase de carbonato de calcio que llamamos “caliche”. La conformación del suelos tienen muy baja retención hídrica. pH 8,2